Razones para no leer un libro hasta el final
Hemos hablado algunas veces en clase de que uno de los derechos fundamentales del lector es el derecho a no acabarse un libro. Aquí os copio un 'post' del blog de lector malherido con razones para dejar un libro a medias, a ver qué os parece:
POR QUÉ DEJAMOS UN LIBRO
...libros que he dejado de leer:
Nostromo, de Joseph Conrad; 2666, de Roberto Bolaño; Jardines de Kensington, de Rodrigo Fresán....
mi consejero privado: Juan: tu prestigio está cayendo a razón de diez metros por cada libro que nombras.
juan: Yo sólo digo la verdad. Me suda la polla el resto.
sigo:
... Lo mejor que le puede pasar a un Cruasán, de Pablo Tusset; La broma infinita, de DF Wallace; Diario, de Chupachups Palanhiuk; La prueba del laberinto, de Sánchez Dragó; El somier, de Luisa Castro; La tríbada falsaria, de Miguel Espinosa; cualquier cosa de José Saramago; Las partículas elementales, de Houellebecq; Donde el corazón te lleve, de Susana Tamaro; La noche es virgen, de Jaime Bayly; La vida no es un auto sacramental, de Alejandro Cuevas;
mi consejero privado: Juan, una question: ¿tú has leído algún libro entero?
juan: Dos.
...Tokio ya no nos quiere, de Ray Loriga; Beatriz y los cuerpos celestes, de Lucía Echevarría; Mundo burbuja, de JA Mañas; Nubosidad variable, de Martín Gaite; Noticia de un secuestro, de García Márquez; Un mundo para Julius, de Bryce Echenique...
mi consejero privado: Juan: ¿pero has dejado de leer también libros malos?
juan: Claro: pero no me molesto en recordar su título!!!
...Fausto, de Goethe; La guerra del fin del mundo, de Mario Vargas Llosa; Tombuctú, de Paul Auster; Coronación, de José Donoso; Cómo hacer amigos en el mundillo literario, de Amanda Much O. Die; Niños en el tiempo, de Julian Barnes; Campos de Londres, de Martin Amis; Los asesinos y otros cuentos, de Hemingway;
mi auditor: lo que más me gusta de la lista es su heterogeneidad: es prácticamente imposible que todo el mundo no coincida en detestarte.
...A bordo del naufragio, de Alberto Olmos; El pájaro bajo la lengua, de Josán Hatero; Benidormx3, de Pedro Maestre; Perros ahorcados, de César Simón; Cansados de estar muertos, de Juan Bonilla; Irlanda, de Espido Freire y el cuento del dinosaurio de Augusto Monterroso.
------
Creo que el abandono de la lectura de una novela ha sido malvadamente mitificado. No es tan grave. El libro, una vez elegido, adquiere un aura: en un momento dado te interesó. Aunque ahora lo detestes, ese libro forma parte de tu vida, aún habiéndolo abandonado en la página 23.
Por supuesto, todo esto tiene que ver con follar. Una vez follaste con una tronca o un tronco, y luego se te cruzó una o uno que estaban más buenos y mandaste al anterior a tomar por el culo. Normal. Sano. De cajón de madera pínea. Follar y leer son tan lo mismo que muchas veces no sé si estoy con una novela o con una puta. De hecho, queridos, ¡cuestan lo mismo!
(Ay, qué gusto da satisfacer a las masas lectoras con frases tan machistas y sexistas y provocative como la anterior, ay.)
Bien, al grano. Hay cuatro apotegmas que definen el abandono de un libro. Se trata de una teoría de Salvador Melquíades Huebo, página 190 de su ensayo “Cómo leí todo lo que leí, y dejé de leer lo que no leí del todo”. Veámoslas.
APOTEGMAS DE MELQUÍADES HUEBO
el lector es más inteligente que el libro
Leo un libro y lo que leo me parece idiota. Ser inteligente y creerse inteligente es lo mismo a estos efectos. El lector está por encima del texto, y se siente como jugando al ajedrez con un repollo. Deja el libro. Ej: “Donde el corazón te lleve”, de Susana Tamaro. “El alquimista”, de Paulo Coelho. La actitud del lector es: no puedes engañarme tan fácilmente.
el libro es más inteligente que el lector
Leo un libro y no lo entiendo. Cada página que devoro me hace sentir más humillado. La lectura se convierte en un insulto: el libro me está dando una lección en la que no aprendo nada. Su inteligencia me supera y me agota; su profundidad intelectual pone de manifiesto mis carencias y mi ramplonería. Lo dejo. Ejemplo innegable: “Beatriz y los cuerpos celestes”, de Lucía Echevarría.
el libro no te quiere como lector
Leo y lo que leo no me interesa. Lo escrito no está escrito para mí. Novela histórica, novela generacional, novela en clave, novela documentada. Ficciones codificadas en lenguajes no literarios, sino culturales. Amas de casa que escriben para amas de casa; burgueses que escriben para burgueses; consagrados que escriben para sí mismos. Ej: “2666”, de Roberto Bolaño.
el lector no lo quiere como libro
Leo una novela y no siento que ese libro quiere ser una novela. El libro, muchas veces, quiere ser película; y sabiéndolo yo quiero ser espectador. Y lo dejo. Algunas novelas quieren ser ensayos: las dejo; algunas novelas quieren ser poemarios: las dejo; algunas novelas quieren ser libros de cuentos: las dejo; algunos novelas quieren ser panfletos políticos: las dejo. Yo no quiero eso como libro: no quiero un recetario como novela ni una guía turística como novela. Pasajes sobre París o la historia de los Pigmeos; capítulos dedicados a Gauguin o al utillaje de carpintería: las dejo. Ej. Premios Planeta. Best Sellers. Relato Real. Saramago. Urdazi. Espido. Vizcaíno Casas. La biblia.
andrea dijo
Me parece que leer un libro es una perdida de tiempo,ya que al final,van a hacer una pelicula, y como yo siempre digo:
Mejor ver que leer
21 Abril 2008 | 04:38 PM